El dinero que hoy conocemos no ha sido siempre así, esto se puede ver en la exposición sobre el dinero en el museo arqueológico de Madrid. La aparición del dinero real, el fiduciario, con el que pagamos un café o una barra de pan tardo siglos en ser lo que hoy en día conocemos. Este surge a partir de la explotación de minas, de ellas se extraen minerales con los que se trabaja con diversas técnicas para obtener el metal, de este modo mediante procesos metalúrgicos y con el trabajo de maestros y campesinos aparece lo que hoy en día conocemos como la moneda.
El dinero no siempre ha tenido el mismo valor, aunque siempre ha servido como cambio de bienes y servicios. Desde antes del s. VII-V a.C. en que apareció la moneda ya existía el dinero en sí, cambiando unos objetos con otros, así surge el mercado y con el ese intercambio de bienes y servicios que a día de hoy llamamos dinero.
Para los intercambios de unos bienes por otros, en la antigüedad nos bastaba con entregar un objeto por otro, pero a la medida que se dio una evolución vieron que eso era poco practico, con la aparición de la moneda, a esta se le da un valor, el valor de las piedras preciosas o el oro, con este valor fue más fácil intercambiar cosas, se compraban objetos o servicios y la forma de pagar estos era mediante dinero. Los cambios en el valor del dinero han sido mucho más habituales y constantes de lo que nos podemos imaginar, incluso en una era de supuesta estabilidad, crecimiento, bonanza y progreso. Con la creación del dinero, la moneda tenia un valor real equivalente, a día de hoy no, ya que llevamos 1 moneda de 1euro y esa moneda en validez de metal vale mucho menos, pero ahora está la confianza en el mercado, es decir, si pone que mi moneda es de 1 euro, esa moneda realmente vale un euro.
Ahora bien, vamos a repasar los cambios habidos en el valor del dinero desde el S XIX hasta nuestros días
En 1873 y hasta principios del S XX, se da el patrón de oro clásico. El valor de los billetes en circulación debe ser igual al valor del oro guardado en el Banco Central. Equivalencia al 100% o respaldo al 100% de una divisa en oro.
Durante la I G.M. tuvimos una primera e importante devaluación general. La mayoría de países aceptaron que los billetes que tenían en circulación solo tenían que estar respaldados en un 40% de su valor por oro.
Llegamos a 1946 y nos encontramos con una situación que no había ocurrido nunca en la historia de la humanidad. Para cubrir los gastos de la II G.M. los países de Europa habían comprado grandes cantidades de material a los EEUU durante años y su forma de financiación había sido a través del oro. Al finalizar la guerra vieron que casi todo el oro del mundo estaba en EE.UU y los países europeos no tenían oro en sus reservas para la fabricación de las monedas. Además estos países no podían comprar oro a EE.UU porque no podían permitírselo económicamente. La solución al problema fue la creación del sistema de Breton Woods, que consistía en que todos los países fijaban sus divisas a un tipo de cambio fijo con el dólar y sería EEUU con las reservas de oro en su país, el que garantizaría la convertibilidad del dólar en oro e indirectamente, también el valor del resto de divisas. Esto solo funciono durante los primeros 25 años de su puesta en marcha, fue abolido por el presidente Nixon, que declaró que no podían convertir el dólar en oro. De esta manera nace el dinero fiduciario, cuya única garantía es la fe y la confianza en que esos billetes que llevamos hoy en el bolsillo valen realmente la cifra que en ellos está escrita.
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